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Texto publicado hoy en uncachodeciencia.org

Fisimur.org se ha redirigido a esta web.

Crece así la identidad de Un cacho de ciencia. Fisimur fue el proyecto que antecedió a Un cacho de ciencia.

Un cacho de ciencia se abrió para hablar de ciencia y para dar a luz nuevos proyectos sin restricciones regionales o disciplinarias (ya que Fisimur estaba dedicado a la Región de Murcia y a la Física).

Cachos de la ciencia son la biología, la física, las matemáticas, la química y cualquier otra disciplina científica.

Un saludo a todos y espero que disfruteis de la visita a uncachodeciencia.org

Ayer tuve la ocasión de participar en una reforestación en Sierra Espuña, Alhama de Murcia. Todo comenzó hace unos meses cuando llame a un amigo de la zona para que me acompañara en una ruta de senderismo por la zona… que me hiciera de guía vaya… Como está muy liado con otras cosas que no vienen a cuento me invito a una actividad de reforestación en noviembre. Accedí gustoso (mientras no se colapsara con un encuentro de divulgadores al que me habían invitado en Almería). El tiempo se torció y hubo que cancelar esta primera intentona. Al poco tiempo recibí en mi correo una nueva invitación. Esta vez la fecha elegida era el 5 de febrero (ayer, para más señas). Además la actividad terminaría comiendo en La Perdiz (un área recreativa de la zona).

Varios días antes llamé a mi amigo en busca de una planificación o algo por el estilo. No te preocupes, llévate guantes para plantar. Pero… no sé donde queda el lugar de reunión… “Sin pegas, quedamos en mi casa”. Tengo la precaución de preguntar si quiere que me lleve la cámara de fotos y me dice que me la lleve para tomar unas fotografías de la actividad. La tarde de antes pongo a cargar pilas y batería para tenerlo todo a punto para el día señalado. Vacío la tarjeta de fotos, tiro una foto por si se ha quedado tonta… todo va bien.

Y después de una semana de trabajo el sábado toca también levantarse temprano. Me acuesto temprano y a las 4 abro el ojo, algo me preocupa… ¿Qué será? Miro para donde están las pilas cargando, todo sigue bien, miro para donde están mis móviles cargando… todo correcto… miro a mi lado.. el despertador… uhm… aquí parece que falta algo… ¿Dónde están las campanas? Vaya… se me olvido activar el despertador… Lo activo y vuelvo a planchar la oreja. A las 7 suena. Le doy una hostia para pararlo y permanecer cuatro minutos más en la cama… 7:04 piii, piii, piii… venga hombre… espera… a ver como se cambiaba la hora de esto… sí aquí… 7 y… 1, 2, 3…. 30 mucho mejor, lo dejo ahí y vuelvo a planchar la oreja. Despierto, compruebo que llevo todo lo que tengo que llevar con la cámara. Ducha, desayuno y “carretera y manta”.

Llego allí… subo al ascensor, se abre la puerta y ahí está mi amigo con el perro… espera, tu aquí con un perro… bueno.. vamos para abajo de nuevo… Damos un paseo con el perro y lo vemos flirtear… los perros son así… les gusta el roce. Seguimos un poco más adelante y mi amigo me lleva a una zona que había fotografiado contándome una anécdota de una de las pintadas. Me pica para que busque un día para fotografiarla. Prometo hacerlo ya que realmente es curioso como está pensada esa pintura.

Llegamos a casa de mi amigo y me mira diciendo “vamos a echarnos esto de comer para la gente como tu a la que se le pasa traerse comida” vaya… zas… por que claro… “En el campo, de lo que lleves comerás”. Llegamos al sitio de reunión. Sorprendemos a un grupo de gente, ah, no, espera, si llegamos con retraso. Saludo a todo el mundo, manos apretadas para ellos, besos para ellas, mi nombre para todos… y yo que escucho el nombre de ellos, nombre que sé de antemano que no voy a poder retener durante más de dos segundos.

Llega todo el mundo que esperamos y nos vamos para la sierra. Mientrás subimos mi amigo me indica la zona donde las parejas tienen sus encuentros furtivos. Como si de un guía turístico se tratara.

Aparcamos y se escuchan comentarios del tipo… “tanta bici, tanta bici y aquí subimos en coche…”. Estamos en el punto de encuentro con los monitores aunque con nosotros viene una especialista en flora del parque natural, para que quieres más. El técnico es un voluntario más por que los fines de semana no se pagan en este tipo de trabajos (por desgracia). Así que al final todo el mundo va de voluntario a intentar mejorar una zona del barranco de Leiva en Sierra Espuña.

Poco después llegamos a la zona donde vamos a hacer la reforestación de acuerdo con el “Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del parque, aprobado por el Decreto Regional 13/1995, de 31 de marzo”. Somos voluntarios todos pero estamos haciendo una actividad coordinada por el Parque. También somos murcianos todos así que antes del tajo hay que alimentar al cuerpo… de los coches que nos habían traído empieza a salir comida y más comida… Un buen aperitivo… sí señor.

El técnico saca los arboles que se van a plantar y nos da unas indicaciones: organizaros en grupos, los árboles que hay que tratar tienen un plástico en la valla de protección contra muflones, no plantar dos árboles iguales juntos, los árboles que se van a plantar son especies en peligro de extinción.

Algunas vallas tienen un trozo de plástico anudado, en éstas se va a hacer la actuación. Se realizan dos tareas, cambiar árboles secos por árboles vivos y el mantenimiento de la estructura protectora. Empezaremos en la parta baja e iremos subiendo. Se reparten azadas y comenzamos a bajar por la senda para adentrarnos en la zona donde están los árboles (tendría una extensión de un kilometro como mucho, no era una actividad de senderismo, íbamos a plantar árboles). Conforme mi grupo (aún no del todo definido) llega a la zona escucha a otro grupo diciendo que no estaba seguro de que el árbol que estaba dentro estuviera vivo o no. Llamamos a uno de los “trénicos” y nos indica como saber que un árbol está vivo… se rasca ligeramente la corteza y si no está seco es es que está vivo (hablamos de árboles de pocos meses de vida).

Vaya… nosotros seguimos con nuestra tarea. Al poco de empezar vemos a uno de los participantes con un hacha en la mano… me acojono pero veo que también lleva un palo enorme. Vale, va a afilar el palo como se hacía con las cuchillas para sacar punta a los lápices aunque yo acababa reventando los lápices. Plantamos tres árboles y nos encontramos al final cerca del grupo del principio que asegura que no se ha encontrado con ningún árbol muerto (vaya… los resucitadores). Al final del día la gente maneja el martillo y el hacha con una destreza inusual.

Yo me retiro y me envuelvo en un mundo de imágenes… sí… hago fotos a diestro y siniestro, desde abajo, desde arriba en la montaña, macrofotografía, primeros planos, fotos de grupo, robados… “Miguel”… ¿Qué? ¿Cómo? No estoy… ah, no espera, un dedo que señala algo… dos niños jugando… ya estoy aquí… mi cámara se vuelve a ellos y clac, clac, clac… me vuelvo más niño que ellos. Me piden la cámara… y no veo mala idea prestársela un momento para ver que ven ellos y como lo ven. Ahora mismo la cámara pesa poco y es manejable por un niño con supervisión de un adulto (eso soy yo… ufff). Se tiran fotos entre ellos como si fuera parte del juego. Uno de ellos sale corriendo… ¿Correr con la cámara?… vaya… un imprevisto… se me ponen los dos ojos como platos pero consigo indicar que no es buena idea salir corriendo con la cámara. Se tiran cuatro fotos… y la verdad es que me dan una lección increíble… no son fotos malas… ni mucho menos.

Después de plantar los árboles nos vamos a comer una paella bien merecida en un área recreativa de la zona. Corren las anécdotas y los sinsabores de la profesión de profesor (estoy rodeado de profesores y alumnos de otro tiempo). Las conversaciones sobre educación son bienvenidas para mi. He estado involucrado en una asociación de estudiantes durante tres años y en ella se hablaba mucho de educación.

Y después de un buen trozo de tarta de queso nos despedimos y cada uno a su casa sabiendo que hemos ayudado a mejorar uno de los micropulmones que tiene la tierra. Hay muchas más formas de ayudar y yo estoy en proceso desde hace muchos años de ponerlas en práctica. Ahora más que nunca hay que ayudar al planeta a respirar.

¿Qué se os ocurre para mejorar el pulmón del planeta o dicho de otro modo… disminuir vuestra huella ecológica (la cantidad de CO2 que genera vuestra actividad)?

Os dejo con algunas fotos:

Barranco de Leiva en Flickr

Un abrazo a todos.

La semidieta

Esta semana ha comenzado para mi la operación bikini aunque en mi caso igual debería llamarla operación bañador (no me suelo poner bikini). Lo que estoy haciendo es muy sencillo. La semidieta consiste en dejar de comer bollería industrial y alimentos con alto contenido en grasas no saturadas en la medida de lo posible. ¿En la medida de lo posible? Me explico. Yo de manera habitual cuando llegaba del trabajo a mi casa me hacía con una napolitana de chocolate o dos donuts de chocolate o donuts clásicos (que no todo va a ser tomar chocolate) y me lo “hincaba” antes de cenar. He eliminado este suculento momento.

¿Más cosas? Desde luego si puedo evitar las bebidas carbonatadas y el alcohol lo voy a hacer. ¿Esto implica no salir? No. Simplemente me guardaré de cuando salga para una noche muy muy larga no tomar coca-cola, fanta, cerveza sin alcohol… con lo rica que está el agua… Claro está que si sales a tomar un aperitivo o una cervecita por la noche no vas a quitarte esta cerveza (1 vez a la semana no hace daño) este es el segundo principio de mi semidieta. ¿Por qué? Aunque en el día a día no seamos conscientes gran parte de nuestra vida social se desarrolla delante de la comida. Hay que dejarlos pasar y vivir el momento con toda tranquilidad. Hay una semana por delante para evitar estos excesos. Y los de la semana completa son los que realmente te pueden hacer mantener el peso o aumentarlo.

Esto no es ciencia ya que aún no he medido resultados en mi mismo ni voy a poder hacerlo en un volumen de población. No estoy incitando a nadie a que haga esto. No sé si realmente funciona. Llevo sólo una semana.

¿Realmente tiene que ver con la operación bikini?. En parte sí. Aunque esta semidieta tiene otra razón de ser. Estoy buscando crear una rutina de estudio. Os puedo asegurar que después de comerte una napolitana, un donut de chocolate o cualquier alimento con alto contenido en grasas no saturadas el cerebro no funciona tal como debería. Además, comer mucho por la noche dificulta el descanso ya que tu cuerpo no para de trabajar durante toda la noche. Si quiero adquirir el hábito tengo que alimentarme bien y descansar.

¿Tengo límite de kilos por debajo? Sí. Me han dicho varias personas que no debería bajar de los 80 kilos aunque si os soy sincero dudo mucho que baje de peso. Creo que únicamente me voy a mantener en lo que peso ahora.

Y aquí acaba otro domingo bloguero más personal que los demás. Hoy acaban los domingos de enero así que el primer mes ya lo tengo superado. Debo reconocer que cuando comencé este miniproyecto dudaba mucho de mi tenacidad. Supongo que no habré mejorado mucho mi estilo durante este mes, pero bueno, como dije en el artículo de presentación de esta sección, no voy buscando mejorar mi estilo sino simplemente desconectar un rato a la semana y hacerlo con algo que pueda compartir con más gente. Espero que os esté gustando.

Un saludo a todos y hasta el domingo que viene.

Están presentes en nuestro día a día, nos acompañan a todos lados y, lo más importante, en muchos sitios nos la regalan. En numerosas ocasiones las bolsas sólo tienen una utilidad y acaban en la bolsa de basura. Yo las miro con buenos ojos ya que las uso para transportar mi almuerzo y mi comida del día a día.

Cuando ves las bolsas todas juntas te parece que sean iguales. Pero cuando las analizas más de cerca te das cuenta de que casi todas tienen agujeros. Como utilizo las bolsas para transportar comida y líquidos busco que las bolsas no los tengan. Imagínate, querido lector o lectora, que se escapara algo de comida en el frigo donde van a estar almacenadas la mayor parte del día. Creo que no necesitas mucha imaginación. A todos nos ha pasado alguna vez y, a mi por lo menos, se te queda una cara de tonto que no veas.

Las bolsas tienen como todos sabemos personalidad propia. Sólo hay que verlas volar en días de viento. Nadie sabe de donde salen las bolsas pero seguramente haya gente que las tire a las papeleras (¡que vándalos! jajaja). A mi me gusta verlas volar, me recuerdan a los cazapensamientos (creo que se llama así a esas semillas que nos empeñamos en coger cuando están suspendidas en el aire y soplar pidiendo un deseo, no vaya a ser que se cumpla).

Si lo piensas podrías saber donde va la gente sólo por la bolsa que usan. Yo intento utilizar siempre bolsas de algo de mi pueblo pero es más que nada para poder diferenciarlas de las del merca dona (no vaya a pensar la gente que hago publicidad… aunque se aceptan ofertas).

Un saludo a todos y gracias por vuestra atención. Otro domingo bloguero a mis espaldas. Al final voy a tener que crear la etiqueta.

Una mezcla de muchas canciones por parte de un cantiguero. Me alegró mucho ver un vídeo de “El niño de la hipoteca” en un blog murciano. Me adentré un poco más en youtube para conocer novedades y descubrí este vídeo… no tiene desperdicio:

Enlace al vídeo en Youtube

Nótese que aún no es domingo… jajaja.

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